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septiembre 16, 2025Desde sus inicios como Laboratorios Biogen en 1935 hasta convertirse en un referente farmacéutico regional, la empresa ha combinado visión familiar, innovación tecnológica y compromiso social. En esta entrevista, Alberto Finol, fundador, y sus nietos Daniel y Jorge Finol, relatan los desafíos, aprendizajes y legado que mantienen a Calox a la vanguardia del sector.
Por: Luis E. Baralt
En 1935, en Caracas, nació Laboratorios Biogen, la semilla de lo que nueve décadas más tarde sería Calox Internacional, un referente de la industria farmacéutica venezolana. Ese mismo año nació también Alberto Finol, quien décadas después marcaría el rumbo de la empresa, transformándola y dándole el sello familiar que todavía hoy la distingue.
Con el impulso de la familia Finol, Biogen evolucionó hasta convertirse en Calox a finales de la década de los ’60. Desde entonces, la compañía se consolidó en el país y en la región como un actor clave en la producción de medicamentos de calidad.
En ocasión del 90 aniversario, conversamos con Alberto Finol, fundador de Calox Internacional, y con sus nietos Daniel Enrique Finol, director ejecutivo, y Jorge Finol, gerente adjunto, sobre los orígenes, el presente y el futuro de esta empresa que ha sabido combinar tradición familiar e innovación científica.
Habla el patriarca
– Revista MED: Calox es una empresa familiar muy reconocida. ¿Cómo recuerda los orígenes y la visión inicial de la empresa?
– Alberto Finol: El inicio de Calox se remonta a una empresa estadounidense llamada Foremost-McKesson, que era dueña de McKesson de Venezuela. Posteriormente, hacia los años 1968–69, nos pidieron asociarnos con ellos. En ese momento estábamos muy involucrados en la industria láctea, con la empresa ILAPECA, comenzando apenas con un 6% del mercado, pero con el tiempo logramos una participación importante, siendo la primera industria láctea venezolana. Foremost-McKesson buscaba un socio venezolano, y aceptamos asociarnos inicialmente con una participación minoritaria en Calox.
– MED: ¿Cuándo asumieron el control mayoritario de la empresa?
– A.F.: En 1978 tomamos la participación mayoritaria y comenzamos a dirigirla. Fue una etapa muy exitosa: creamos la división veterinaria, que ayudó muchísimo a los productores. Pudimos ofrecer medicamentos equivalentes a los de las transnacionales, pero a precios mucho más accesibles para el ganadero venezolano.
– MED: ¿Cómo se ha dado la transmisión del liderazgo a las nuevas generaciones?
– A.F.: Una vez que tomamos el control de la empresa, nuestro ejecutivo se encargó de la dirección hasta que llegó mi hijo Daniel, el padre de Daniel Enrique y de Jorge, quien ya había trabajado en todas las áreas de la industria láctea. Luego asumió la dirección, y finalmente mis nietos continuaron el legado.
– MED: ¿Cuáles son los valores que han sido fundamentales en Calox?
– A.F.: Principalmente una altísima moral, honestidad y un gran aprecio por todos nuestros empleados, desde obreros hasta ejecutivos. Me llena de satisfacción ver cómo personas que llevan décadas en la empresa me saludan con afecto; eso refleja el compromiso y la dedicación de todo nuestro personal. Creo que ese es el fundamento del desarrollo que hemos tenido: la dedicación y el empuje de todos nuestros colaboradores.
– MED: En estos 90 años, ¿cuáles han sido los principales retos que han debido sortear?
– A.F.: Venezuela siempre ha sido un país de altibajos económicos. Por ejemplo, en los años 70, con los cambios en el precio del petróleo, hubo un gran crecimiento; pero luego vinieron crisis económicas a finales de los 70 y principios de los 80. Pero la fe que hemos tenido siempre en el país, en nuestros trabajadores y en nuestro arraigo, nos ha permitido hacer lo necesario para superar los retos.
– MED: Al mirar a sus nietos hoy, ¿qué siente?
– A.F.: Primero, un gran orgullo. Desde pequeños, Daniel Enrique y Jorge mostraron interés por la empresa. Recuerdo que Daniel Enrique, cuando tenía cinco o seis años, quería vestirse de traje y venir a la oficina con nosotros. Y, bueno, aquí está. Ambos están plenamente integrados en la compañía.
– MED: Y en el caso de ustedes, Daniel y Jorge, ¿qué podrían decir sobre lo que más admiran de su abuelo?
– Daniel Finol: La admiración es enorme porque al final estamos aquí gracias a él. Admiración y también un gran respeto. En lo personal siento la responsabilidad de continuar con el legado. Nos enseñó que a la gente siempre hay que llamarla por su nombre, reconocer su valor. Ese cuidado por la gente es algo que he internalizado y procuro replicar.
– Jorge Finol: ¿Por mi abuelo? Admiración y respeto, sobre todo, pero también agradecimiento. Fácilmente él podría estar disfrutando donde quiera, pero le gusta estar aquí hablando con nosotros, que es algo que yo personalmente aprecio mucho.
– A.F.: Estamos celebrando 90 años de Calox y da la casualidad que yo también tengo 90 años. Nacimos casi al mismo tiempo, y ver cómo una compañía venezolana, con un arraigo muy fuerte en el país ha logrado trascender fronteras y ser exitosa también en otros mercados, nos llena de satisfacción. Hoy podemos decir, con mucho orgullo, que Calox tiene presencia en toda Centroamérica, el Caribe y en todos los países del Pacto Andino: Colombia, Ecuador y Perú. Calox es un nombre importante, reconocido como una gran industria.
El hermano mayor
Daniel Enrique Finol, explicó cómo la empresa ha sabido combinar la tradición familiar con los retos actuales del mercado farmacéutico y la internacionalización. “Los últimos años han sido bastante complejos para el país y la industria farmacéutica ha estado en la mitad de ese huracán”, afirmó.
“Creo que el reto más grande fue entre 2015 y 2017, cuando hubo un desabastecimiento significativo y limitaciones económicas, y la industria farmacéutica se redujo considerablemente; llegamos a vender apenas el 10% de lo que en algún momento vendíamos”, recordó el director ejecutivo.
Sin embargo, esto también abrió oportunidades: “Muchas compañías multinacionales salieron del mercado, lo que permitió a laboratorios nacionales como Calox aprovechar esa coyuntura a partir de 2018.”
– MED: ¿Cómo fue el proceso de transición generacional dentro de la empresa?
– D.E.F.: Trabajar en una empresa familiar tiene sus pros y sus contras. A mí me apasiona y me encanta. También es una responsabilidad muy grande y un honor poder estar en esta posición para tener un impacto positivo en la gente alrededor de uno y con el país. La transición generacional, en toda empresa familiar, es delicada y requiere comunicación y acuerdos claros. Nosotros tuvimos la ventaja de que la transición fue gradual y planificada, lo que nos permitió asumir responsabilidades con confianza.
– MED: Desde tu rol, ¿cómo defines tu liderazgo y el impacto personal dentro de la empresa?
– D.E.F.: Dirigir Calox implica un compromiso total. Dedico aproximadamente entre 90 y 95% de mi tiempo al trabajo. La flexibilidad de la empresa familiar permite equilibrar momentos personales y familiares, pero la prioridad siempre es la compañía, en el sentido de que, por ejemplo, te vas el domingo a un almuerzo familiar, y es muy difícil no tocar temas de trabajo. Además, trabajar junto a mi hermano Jorge fortalece la confianza: la relación es cercana y sincera. Casi que somos hasta más duros el uno con el otro porque existe mucha confianza.
– MED: ¿Qué innovaciones y transformaciones han implementado para consolidar el crecimiento de Calox?
– D.E.F.: En los últimos 12 años hemos incorporado muchas innovaciones. Recientemente adquirimos laboratorios VIVAX, lo que nos permitió incluir tecnología de cápsulas blandas y un portafolio de marcas muy reconocidas por el gremio médico y los pacientes venezolanos. Además, fortalecimos la cultura organizacional mediante encuestas de clima laboral y estrategias de comunicación interna, lo que nos ha llevado a obtener el reconocimiento Great Place to Work, lo que refleja la satisfacción y motivación de nuestro equipo.
– MED: ¿Podrías compartir algún hecho que refleje la resiliencia de la empresa?
– D.E.F.: Creo que una empresa como Calox, en una industria que pasó a vender el 10% de lo que vendía, y otra vez está volviendo a llegar a la facturación que tuvimos hace 8 o 10 años, es una marca importante de resiliencia. Esto refleja nuestra capacidad de adaptación, el enfoque en un propósito a largo plazo —“acompañarte en el alivio y en la salud del mañana”— y la disciplina de trabajar día a día manteniendo la visión de la empresa.
– MED: ¿Cuál es su visión de Calox para las próximas décadas?
– D.E.F.: Seguir Creciendo. La industria farmacéutica va a enfrentar muchos cambios en los próximos años. La forma de tratar a los pacientes está evolucionando, y la inteligencia artificial tendrá un papel muy importante, con impacto directo en el desarrollo de productos. Por eso Calox tiene que estar a la vanguardia de la tecnología para poder seguir ofreciendo soluciones, no solo a la comunidad médico-científica, sino también para poder tratar a los pacientes.
La novel dirección
También de la tercera generación, Jorge Finol compartió su experiencia como joven directivo, reflexionando sobre los aprendizajes transmitidos por su abuelo y su padre, así como los desafíos que, desde su punto de vista, plantea el futuro de la compañía.
Asumir el reto de formar parte de Calox como nueva generación ha sido para el joven gerente un proceso emocionante, pero también intimidante. “Pensar en todo lo que construyó mi abuelo y lo grande que se ha convertido la empresa, genera cierta presión”, reconoce.
Pero asegura que la presión es compartida. “Cuento con el apoyo de mi hermano Daniel y de todo el equipo de Calox para aportar y mejorar cada día. La presión no es exclusiva; se comparte y se maneja con confianza.”
– MED: Tú vienes del área financiera. ¿Cómo adaptas tu experiencia a la industria farmacéutica?
– J.F.: Es un aprendizaje constante porque yo no trabajaba en finanzas corporativas. Mi formación inicial estaba más relacionada con el corretaje, en la Bolsa de Valores de Nueva York. En temas técnicos del área farmacéutica, me apoyo mucho en los expertos de la empresa. Aprender las terapias, los productos y los procesos ha sido un desafío, pero la compañía tiene un know-how muy fuerte, y es importante para mí no tratar de establecer ningún cambio, simplemente dejar que la compañía vaya fluyendo.
– MED: Y dentro de ese fluir ¿cómo percibes a Calox en el mercado farmacéutico venezolano?
– J.F.: Lo veo con muy altas expectativas. En los últimos cinco años hemos invertido mucho en el país y la idea es seguir creciendo exponencialmente. Calox tiene una trayectoria larga en la industria farmacéutica nacional, y aunque la industria ha cambiado mucho, los valores y la promesa de la empresa con el país se mantienen.
– MED: ¿Qué huella te gustaría dejar en Calox?
– J.F.: Me interesa fortalecer el sentido de comunidad de la empresa. Calox siempre ha tenido presente el sentido de retornarle a la comunidad, al país, y quiero continuar ese legado, asegurando que la empresa siga devolviendo valor a la sociedad. Creo que estamos en una buena posición para hacerlo.
– MED.: ¿Y si tuvieras que darle un consejo a tu abuelo relacionado con el tema tecnológico y la IA, por ejemplo?
– J.F.: Mi abuelo es una persona muy tecnológica. En temas de consejo sobre cómo mantenerse al día, es al revés: él me puede dar consejos a mí porque siempre está al día con nuevas herramientas, teléfonos y sistemas. Es admirable cómo se mantiene actualizado. Yo respeto muchísimo por todo lo que ha pasado y lo que quiero es escucharlo y aprender más de él, lo más que pueda. En ningún momento puedo asumir que hay algo que él pueda aprender de mí porque él ya me lleva tres vueltas a mí mínimo.
Lo que comenzó en 1935 como un pequeño laboratorio, y que a finales de los ‘60 tomó un nuevo rumbo bajo la dirección de Alberto Finol, hoy se proyecta a nuevas generaciones que siguen construyendo sobre ese legado. La historia de Calox no es solo la de una empresa que produce medicamentos; es la de una familia que ha sabido transformar visión y esfuerzo en un compromiso sostenido con la salud de Venezuela y de la región.





