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De la cama de guardia al Young Global Leader
diciembre 4, 2025La doctora María Pérez, profesora de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Central de Venezuela, resalta la complejidad y la vocación de servicio que exige esta especialidad. Con más de tres décadas de trayectoria académica y clínica, subraya que el postgrado implica una doble responsabilidad: cuidar a la madre y al bebé, lo que convierte cada guardia en un reto de sensibilidad y técnica.Pérez enfatiza la importancia de equilibrar conocimiento técnico con empatía, formar criterio clínico y bioético sólido, y mantener la esperanza incluso frente a diagnósticos difíciles. Aunque la demanda del postgrado ha disminuido por las condiciones económicas, la docente motiva a sus estudiantes a perseverar y superar a sus maestros, convencida de que la gineco-obstetricia es una especialidad maravillosa que celebra la vida y dignifica a la mujer en todas sus etapas.
Por Mónica López
Para la doctora María Pérez, profesora de Ginecología y Obstetricia de la Universal Central de Venezuela
el postgrado de gineco obstetricia es una especialidad maravillosa. “Es el postgrado más estresante porque estamos tratando a dos personas, una que está afuera y una que está adentro y depende mucho de nosotros que salgan bien. Es una gran responsabilidad que se empiezan a entender ya desde el primer año, pero tal vez no lo concientizas sino en el tercero”.
La especialista en el área se graduó en 1990 como médico cirujano de la Universidad de Carabobo. El postgrado de ginecología lo realizó en el hospital Domingo Luciani donde es docente, pasa consultas y coordina seminarios. Actualmente está haciendo el doctorado en salud pública. Está activa en el Hospital de Niños como ginecóloga infanto- juvenil y en la maternidad Santa Ana con consultas de ginecología. En privado, está en la clínica La Floresta y es parte de los revisores de las tesis de los proyectos.
Explica la docente que en Venezuela se ven pacientes desde el primer año, se hacen procedimientos, algo que no pasa en otros países. Se atienden partos y cesáreas. Desde temprano entran en los procedimientos ginecológicos y quirúrgicos. “Se van mojando los guantes con un poquito de sangre y eso le va dando la habilidad que van a desarrollar en esos tres años”.
-El postgrado va a pasar a 4 años. Vamos a tener un refuerzo en el último año de todo lo que es nuevo porque la ginecología y la obstetricia han avanzado mucho. 3 años no son suficientes para aprender todo. Se va a incluir más detalladamente la cirugía mínimamente invasiva, la ecografía de más alto nivel. Van a ser por competencia y no por objetivos. Lo que vamos a evaluar del egresado es que tenga las competencias para cada uno de los temas que se están desarrollando en el postgrado.
¿Cómo es el perfil del estudiante para entrar a esta especialidad?
-En principio por supuesto el que quiere hacer obstetricia y ginecología debe ser primero un médico cirujano o médico general o integrante comunitario. Puede entrar después de haber hecho su artículo ocho y lo importante es que tenga el interés de atender mujeres tanto en su vida reproductiva, incluyendo la gestación por qué eso es lo que la obstetricia atiende a la mujer durante todo su proceso de embarazo, desde que se hace el diagnóstico hasta el momento de parto o cesárea.
¿Qué habilidades debe tener ese profesional que va a escoger esta especialidad?
-La habilidad quirúrgica, la cual muchas personas es innato que la tienen, pero otras la desarrollan en el transcurso de la carrera, pero también tiene que saber hacer una biopsia. Hoy en día tenemos la cirugía mínimamente invasiva que es otro anexo importante porque hace más fácil la recuperación. Hay herramientas valiosísimas, empezamos con la bidimensión y ahora vamos por la sexta dimensión. Creo que los jóvenes de hoy en día, con el uso de los juegos interactivos, ayuda mucho, en tener una dimensión distinta, a la hora de la laparoscopia.
¿Cómo cambia el profesional de medicina al hacer la especialidad de ginecología?
-Van atender mujeres vulnerables en muchos aspectos de su vida, porque lo ideal es verla sana y hacer una atención preventiva, pero también van a llegar mujeres con enfermedades como cáncer, eso va a sensibilizar al médico.
¿Qué aprendizaje se adquiere en el quirófano o en la sala de parto?
-El egresado obstetra ginecólogo tiene que tener claro cuáles son las diferentes técnicas para la atención de un parto, porque el parto puede ser muy sencillo, la mujer puede parir sola. De hecho, las indígenas lo demuestran, como ellas solas se atienden su parto, pero por supuesto la idea es que sea atendida de la mejor manera posible. Si es intrahospitalario que es lo ideal y estar preparado para complicaciones que se pueden presentar durante el trabajo de parto.
¿Cuáles son las complicaciones frecuentes en los partos?
La complicación son las hemorragias post parto, saber atenderlas y evitar que la mujer muera por una de las principales causas de muerte. En la cesárea también tiene que tener toda la experticia cuando se hace todos los planos, la anatomía es fundamental, anatomía de la pelvis, anatomía del útero, del abdomen, todo esto tiene que saberlo. Y saber que el bebé puede venir en una posición normal, como es de cabecita, pero también puede venir sentado pues está transverso, entonces eso se tiene que aprender durante el trabajo del postgrado.
¿Cuáles son las técnicas más importantes que se estudian en el postgrado?
-Hoy en día, hay un avance muy grande en la especialidad que hay que tomar en cuenta, la ecografía, la cirugía menos invasiva, se hacen cirugías fetales y hay tanto en el campo, que es una especialidad bien compleja. Estamos en una época en que llegamos a la tecnología, usamos smartphones, tenemos inteligencia artificial. Si la usan hay que corroborar que está dando la información correcta.
¿Cómo se equilibra el conocimiento técnico con la sensibilidad frente al paciente?
-Lo importante es siempre estar de la mano con la paciente en cuanto a la atención se refiere, sensibilizarnos que es una persona, un ser humano, a veces lo olvidamos y somos muy técnicos, entonces tratamos de evitarlo a través de la parte psicológica. La mujer con dolores está angustiada, a lo mejor es su primera vez, desde el control prenatal se va impartiendo instrucciones que van desde un parto que puede ser natural, que estamos atentos a cualquier eventualidad en caso de una complicación, darle la confianza y tener empatía con ella, porque sabemos que está en una situación muy vulnerable, pero siempre va con temores en esos momentos
¿Qué cree usted que momento marcaría al estudiante durante la especialización?
-Los estudiantes se sienten muy contentos la primera vez que atienden un parto. Desde que inician la carrera de medicina, después en el postgrado, la primera cirugía es para ellos el éxito total, la primera cesárea, la primera histerectomía, es muy importante.
¿Cómo se forma el criterio clínico y ético en esta etapa?
-Desde que comenzamos la carrera lo primero que hacemos es una reunión donde hablamos sobre la ética, sobre el respeto, de la autonomía del paciente, permitirle conocer que se le va a hacer, pues no vamos a forzar a nadie. Por ejemplo, hacer una esterilización porque nosotros queremos debido a que la mujer tiene 8 hijos, ella lo tiene que consentir para evitar caer en lo que es una esterilización forzada, estar dentro del marco de los principios básico de la bioética y por supuesto, de la Convención de Helsinki donde se respeta al paciente como ser humano. Por eso entrenamos al residente a realizar el trabajo clínico, pero a su vez bajo todo lo que tiene que ver con el marco legal y ético o bioético.
¿Estar embarazada es una enfermedad?
-La mayoría de los embarazos terminan bien, pero hay un porcentaje pequeño que puede complicarse. Se atienden desde que vienen al control prenatal porque es donde debemos detectar si hay alguna situación, una condición médica que amerita que su embarazo es de alto riesgo y estamos encima todo el tiempo con controles más seguidos, con exámenes más especializados.
¿El médico tiene que decirle siempre la verdad al paciente, aunque sea dolorosa?
-El paciente debe estar consciente de su situación, es difícil decirle a la persona que tiene cáncer, es un impacto, tratamos de hacerlo dentro de la sensibilidad y la empatía para que esa persona entienda, porque si no le decimos, se va sin saber que tiene que hacerse exámenes. Le pedimos que nos acompañe algún familiar porqué es duro.
¿Y como la palabra cáncer es fuerte, siempre existe la visión esperanzadora de que hay posibilidades?
-Siempre se trata de decirle algo positivo dentro de lo malo. Es un cáncer que está empezando y lo podemos tratar, se puede curar, si es un cáncer avanzado vamos un poquito más allá con esa empatía y con las posibilidades que sobreviva.
¿Cómo está la investigación en Venezuela?
-En el postgrado en la Universidad Central necesitas hacer un trabajo de investigación, ya sea sencillo o complejo. Por el poco tiempo que tienen hacen trabajos sencillos, tal vez observacionales, los experimentales también están. Creo que hay una buena producción. La normativa dice que tienes que aparte de tener el trabajo especial de grado para graduarse, tienes que tener un promedio mínimo de 15 puntos o sea algunos no logran llegar, sin embargo, hacen sus trabajos que los estimula y aplican, pero la publicación es lo que los hace visible entonces uno trata de motivarlos. La universidad tiene varios órganos oficiales para publicación así que no tienen excusas, a veces les da flojera tener que pasar un
trabajo que tiene 200 páginas, o algo sencillito que va en unas tres o cuatro páginas.
¿Hay alguna estadística que diga que hay médicos que no quieren estudiarlo o son indiferentes con el postgrado?
-Hemos notado como ha bajado realmente la solicitud del postgrado de obstetricia y ginecología. De hecho, antes, cuando yo concursé me acuerdo que había 300 personas optando por 50 cargos, hoy en día hay como 100 cargos y no llegan a concursar. Hemos tenido que hacer dos o tres llamados para llegar a postgrados que se están quedando solos, sin concursantes. Cuando están aquí se dan cuenta que con un sueldo de $50 mensual, nadie se va a mantener. Y si no tienen el apoyo de la familia, eso los hace muchas veces renunciar, se plantean dónde vivo, cómo pago una residencia, cómo hago para sacar copias. Eso ha hecho probablemente que bajen las demandas del que quiere concursar y ha aumentado las renuncias.
¿A usted como docente que le gustaría dejarle al estudiante?
-Siempre los acompaño en su aprendizaje, me gusta que se formen bien, que superen al maestro, es lo que quisiera siempre.
¿Qué le gustaría decirles a sus estudiantes que están pensando tomar la especialidad o los que están en ella?
-¡Que sigan adelante! Si les gusta la obstetricia, la ginecología, no lo piensen, pero que vayan con la convicción que es una especialidad dura, que no es fácil, porque algunos piensan que lo que haces es parto o cesárea. La especialidad es bastante compleja y tiene una doble responsabilidad, porque hay una mamá y un bebé en el caso de obstetricia, por lo tanto tenemos que estar pendiente de los dos. De este modo, el que la quiera hacer tiene que embraguetarse, ponerse bien esos pantalones o esas faldas y a trabajar duro porque las guardias son intensas.




