
De la cama de guardia al Young Global Leader
diciembre 4, 2025
INNOVACIONES EN PSICONEUROINMUNOENDOCRINOLOGIA: avances de la salud integral
diciembre 4, 2025Por Mónica López
La Universidad Central de Venezuela mantiene su liderazgo como primera casa de estudios del país y referente en América Latina, pese a las limitaciones presupuestarias. Bajo la gestión del doctor Mario Patiño, la Facultad de Medicina impulsa una formación integral con más de 145 cursos de postgrado en 17 hospitales, atendiendo a cerca de 1900 estudiantes y respondiendo a una alta demanda nacional.
El reto de la diáspora médica y el déficit de profesionales se enfrenta con un modelo de aprendizaje en servicio, convenios con instituciones nacionales e internacionales y un proceso de transformación curricular orientado a estándares globales. A las puertas de su bicentenario, la UCV reafirma su compromiso de formar médicos de calidad, reconocidos dentro y fuera del país, mientras busca alianzas estratégicas para fortalecer su misión y responder a los desafíos de la salud contemporánea.
Con mucho orgullo, el decano de la facultad de medicina, doctor Mario Patiño ratificó que la Universidad Central de Venezuela (UCV), es la primera universidad del país y la número 35 de América Latina “Esto es sin presupuesto, se imaginan qué haríamos, si la universidad tuviese el presupuesto que le corresponde, donde estaríamos en los rankings internacionales”.
El doctor Patiño fue elegido en el 2021 como decano y su compromiso ha sido liderar con visión, escuchar con empatía y actuar con convicción.
¿Los estudiantes que culminan su carrera de medicina están en la obligación de especializarse?
-No necesariamente es así, nosotros deberíamos estar formando en la facultad de medicina, médicos que estén realmente capacitados para hacer atención primaria de salud, o sea médicos generales que atiendan los problemas frecuentes de salud de la población. Culturalmente esa figura ha sido poco desarrollada por las políticas del sector de salud nacional. Al cumplir el artículo 8, requerimiento legal para optar por estudios de postgrado, al año siguiente de graduarse, tienen que ir inicialmente a medios rurales o al interior del país, o a grandes ciudades como Caracas, posteriormente tienen la posibilidad de acceder a la formación de postgrado.
¿Qué estudios de postgrado ofrece la facultad de medicina?
-Tenemos una oferta entre 40 y 50 especialidades médicas. Hay otro posgrado para las otras profesiones de la salud, pero en el caso concreto de los egresados de la escuela de medicina. son 145 cursos de postgrado que están distribuidos en 17 hospitales del área metropolitana.
¿Qué hospitales de la UCV que ofrecen los postgrados?
-Se asocia a la facultad de medicina con sus dos grandes hospitales emblemáticos, el Hospital Universitario de Caracas, sede de la escuela de medicina Luis Razetti y el Hospital Vargas, que funciona la escuela Vargas. Tenemos presencia en 17 hospitales públicos del área metropolitana, de manera que la facultad es mucho más que nuestros dos hospitales banderas. Allí se hace la formación de postgrado, tenemos unos 1900 estudiantes de postgrado matriculados haciendo su formación en 145 especialidades.
¿Cuáles fueron los resultados de la última convocatoria para los estudios de postgrado en las diferentes especialidades?
-Ya se hizo el examen de la convocatoria para ingresar al curso de postgrado en la corte 2026, tuvimos 1200 jóvenes venezolanos que aspiran a hacer sus estudios de especialización en nuestra universidad. Insisto que la idea es que todo ese talento que viene a formarse, reconozca las limitaciones que tenemos, pero también el compromiso que hay desde la facultad y la UCV de garantizar la formación más adecuada.
¿Los médicos residentes cubren el número de especialidades existentes?
-Seguimos teniendo un déficit de formación de médicos en ejercicio desde hace 20 años y a eso le sumamos una diáspora de casi 40.000 médicos formados en 8 universidades nacionales públicas que dictan medicina, los cuales se han ido del país por razones entendibles, lo que hace que el número de médicos se haya minimizado y nos pone en un déficit con la Organización Mundial de la Salud (OMS) que requiere por cada 100.000 habitantes, de manera que tenemos que seguir formando profesionales de la salud de calidad para que nuestra población tenga una atención sanitaria, digna y equitativa.
¿Cómo están funcionando las residencias de postgrado?
Para tomar las decisiones en cada una de las residencias de posgrado hay representación de estudiantes, director y profesores, de manera que es un ejemplo de cómo se debe gestionar la residencia de postgrado que no siempre funciona como debe ser. Tiene una cantidad de reglamentos que a veces por desconocimiento de la norma en su aplicación, hace que se generen algunas situaciones que pueden alterar la convivencia. La universidad ha dotado a los estudiantes.
¿Qué se espera de los estudiantes?
-Hay una comunidad de trabajo sana que genera beneficios para la atención del paciente porque todos estos postgrados son aprendizaje en servicio, estos especialistas que se están formando para la atención médica, atención sanitaria, de trabajo académico y de investigación, sea en un ambiente armónico, sano y saludable para nuestros estudiantes.
¿Los estudiantes intercambian sus capacidades con otras instituciones?
Hay convenios con instituciones dispensadoras de salud, clínicas, que nos permite compartir capacidades. Hacer alianza con instituciones permite exponer a nuestros estudiantes a experiencias de aprendizaje con hospitales públicos, y también con organismos multilaterales e instituciones educativas de otros países, pues hay un capital relacional que estamos tratando de fortalecer. El modelo de la universidad pública aislada, dependiente estrictamente de las autoridades gubernamentales, es un modelo vetado y hay que abrir espacio para que todos los entes tengan la posibilidad de compartir capacidades con la formación de nuestros estudiantes.
¿La facultad de medicina ha sido reconocida por organismos internacionales?
-La universidad por razones históricas, en las últimas dos décadas, no ha atendido la convocatoria de estas agencias de acreditación. Eso requiere que nos pongamos a tono con algunos de esos estándares y en eso está trabajando la universidad, que nos permita que nuestros egresados no solamente sean reconocidos de hecho sino de derecho en cualquier país del mundo.
¿Qué aspira para la facultad en cuanto a desarrollo tecnológico?
-Los avances que hay desde el punto de vista tecnológico, inmersos en la cuarta revolución industrial, que se caracteriza por tecnologías emergentes. entre ellas la inteligencia artificial. Quisiéramos contar con todos esos recursos, estamos convencidos en la actual gestión que nosotros tenemos que emigrar a un modelo de gestión que independientemente del presupuesto, que por obligación constitucional al estado le corresponde asignarle, tengamos la garantía de la autonomía financiera para poder hacernos de estas nuevas tecnologías y la capacitación del personal para usarlas adecuadamente.
¿Cómo se articula la formación médica con los desafíos sociales y comunitarios del país?
-Esto pudo haberse distorsionado un poco como producto del modelo educativo prevalente. La universidad está en el proceso de adecuación o transformación de su currículum por competencia profesional, que garantice la formación integral de nuestros estudiantes, va cónsona con la pertenencia social del egresado y un compromiso con la recuperación de valores fundamentales como el humanismo y profesionalidad. Probablemente distorsionamos esa formación integral, se dedicó mucho a la formación del aspecto técnico del médico y es un profesional con un componente humanístico. Se está rescatando con el diseño del currículum.
¿Que se lograría con el rediseño del pensum curricular de la carrera?
-Tenemos que terminar de adecuar los diseños curriculares para ponernos en sintonía con la educación médica global, que además nos permita acceder a las agencias de acreditación internacional. La OMS y todos los organismos multilaterales como la Federación Mundial de Educación Médica (FMEM) tienen estándares que procuran que los egresados de cualquier facultad de medicina del mundo, tengan realmente las competencias mínimas para garantizar una atención médica de calidad.
¿Pese a todos los déficits presupuestarios de las universidades públicas, continúan formando médicos?
-Ese es el objetivo que ha cumplido históricamente esta facultad próxima a su bicentenario. El médico venezolano que se ha formado en nuestras universidades es bien valorado fuera de nuestras fronteras. Eso no es casual. Es un sello que hay que conservar a pesar de todas las limitaciones, la precariedad, el colapso inducido a que han sido sometidas las universidades públicas autónomas por la vía del presupuesto.
¿Han buscado el apoyo de la empresa privada?
-Andamos buscando alianzas. Sostenemos reuniones con empresas del sector privado que tienen interés en ayudar. Buscamos aliados que se pongan a trabajar juntos en proyectos institucionales para mejorar nuestras capacidades y seguir cumpliendo con nuestra obligación de formar un recurso humano de calidad.
¿Cómo afrontan el tema de la discriminación medica de los estudiantes?
-Es un problema global, no solo de nuestro país nada más, es un tema de violencia y discriminación en los estudios médicos, tanto de pre como de postgrado. Tenemos el compromiso desde el punto de vista institucional de atender adecuadamente esto con la idea de ir disminuyendo esas cifras de denuncias, acoso y discriminación, que son realmente alarmantes y hay toda una política. La universidad aprobó el año pasado un protocolo de actuación en caso de violencia por discriminación. Es la primera institución que lo hace, es una declaratoria de principio. Expone la preocupación que tenemos como autoridad de resolver un tema que realmente no contribuye al bienestar y a la salud mental de nuestros estudiantes y docentes.
¿Cómo se cambia una estructura de vicio que ha estado enquistada por años?
-Esas cosas no se cambian por decreto, se cambian por un trabajo colaborativo, donde realmente lo que estamos en esto creamos que hay una manera distinta de hacer las cosas para adecuarnos a los cambios que ha habido en las últimas décadas. Estamos en la época de la salud 4.0 no podemos seguir educando a profesionales para la medicina del siglo pasado. Se requiere convicción y superar esa cultura de espacios limitados, además con mucho personalismo.
¿Hasta hoy cuáles han sido los logros de su gestión?
-Recuperar el tejido institucional ha sido uno de los logros para sanear la universidad por razones históricas, así como tiene todas esas bondades, esa fortaleza, está cargada de vicios y anacronismo. Hay muchos procesos que no son vigentes en el siglo XXI.
¿Cuál es el legado que quiere dejar en la facultad de medicina?
-No quiero pasar a la historia como parte de la generación que entregó la Universidad Central de Venezuela. Esto es un espacio de libertad que en este momento hay que defender. Por la necesidad de salvar espacios, la facultad se atomizó, se convirtió en un conglomerado de espacios estancados, donde quien gestionaba cada espacio procuraba, con la mejor intención, darle viabilidad, pero no había organicidad, no había una estructura sistémica que juntara sinergias para propósitos compartidos.
Es importante darles continuidad a los cambios realizados en pro de la facultad, ¿usted estaría dispuesto a reelegirse como decano?
-Los decanos se renuevan en 2026 y las autoridades rectorales en 2027 y esperemos que nos den la oportunidad de la renovación de las autoridades porque la perpetuación en cargos y la continuidad, hace que la gente deje de soñar y pase lo que nos pasó, que nos convertimos en institución adormecida, sin sueños y eso no es sano para la universidad.
Bajo el liderazgo del doctor Mario Patiño, la facultad de medicina ha reafirmado su papel como referente nacional formando profesionales íntegros, críticos y comprometidos en brindar una atención sanitaria digna, formación de recurso humano y una investigación de calidad.




