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julio 3, 2025El Dr. Iván Mendoza Mujica, eminente cardiólogo y epónimo del Congreso Venezolano de Cardiología, comparte su inspiradora trayectoria. Desde sus inicios como primer médico en la familia hasta su liderazgo en Cardiología Tropical donde se lucha contra las «enfermedades olvidadas». Su profunda satisfacción por la docencia e investigación, subraya un mensaje de dedicación y resiliencia para las nuevas generaciones.
Por: Luis E. Baralt
Cuando la trayectoria de un médico trasciende la clínica para abrazar la docencia y la investigación, su figura se convierte en un faro. Este es el caso del Dr. Iván Mendoza Mujica, un cardiólogo cuya pasión por la medicina y la vida le ha valido el honor de ser el epónimo del Congreso Venezolano de Cardiología. Un «homenaje vivo a su legado como cardiólogo, mentor, investigador y figura clave en el desarrollo de la cardiología tropical e infecciosa en Venezuela y Latinoamérica», tal como lo destaca la SVC.
El Dr. Mendoza Mujica nos abrió las puertas a su mundo, revelando no solo al eminente profesional, sino al ser humano que inspira a generaciones, con una conexión profunda con su familia, una mente abierta a la innovación y un compromiso inquebrantable con las «enfermedades olvidadas».
Una vocación sembrada y un legado familiar
La medicina no fue una tradición familiar inmediata para el Dr. Iván Mendoza Mujica. Siendo el primer médico en su núcleo, fue la guía de un profesor de biología en el Liceo San José de Los Teques lo que encendió esa chispa.
“Me llamaba mucho la atención la cardiología. Mis compañeros eludían cuando había una emergencia con una arritmia, una taquicardia o un niño con una cardiopatía. En cambio, yo me sentía atraído. Entendí que tenía talento para eso y que esa era mi misión”.
Su formación es impecable: posgrado y Maestría en Cardiología en la UCV, y una especialización en electrofisiología y arritmias en la Universidad de Miami Jackson Memorial, donde fue reconocido como el mejor estudiante. Una trayectoria que hoy comparte con su hijo mayor, el Dr. Iván Mendoza Brito, también cardiólogo y electrofisiólogo, quien es jefe de Cardiología del Jackson West. «El tiempo ha pasado pero la tradición permanece», comenta con orgullo. Más recientemente, un Máster en Avances en Cardiología por la Universidad Católica de Murcia complementa su formación.
El Dr. Mendoza Mujica reconoce a cuatro pilares en su vida profesional: el Dr. Federico Molero, su primer mentor; el Dr. Agustín Castellanos de la Universidad de Miami, «como un padre adoptivo»; el Dr. Antonio Bayés de Luna, quien fomentó su especialización en arritmias; y el Dr. Adrián Baranchuk, quien lo impulsó al estudio de las enfermedades infecciosas que afectan el corazón, una de sus grandes pasiones.
Aunque siempre se inclinó por las ciencias, el gusto por la literatura le llegó más tarde en la vida, reconociendo que «los libros son maravillosos», aunque los compromisos actuales le limiten el tiempo de lectura.
Su familia es su gran motor. Tiene tres hijos: Iván (cardiólogo en Miami), Andrés Ignacio (economista en Nueva York) y Giannina (economista en Madrid). Además, es abuelo de siete nietos. Sobre el futuro, con una sonrisa, comparte: «El hijo de Iván, que se llama Iván Antonio, que sería Iván tercero, tiene una tendencia a la medicina y mi nieta Alencia también, los juguetes que más le han agradado son los de medicina».
La misión de enseñar y las «Enfermedades Olvidadas»
Para el Dr. Mendoza Mujica, ser profesor es una vocación profunda: «Es una misión en mi vida. La mejor manera de aprender es enseñando.» Actualmente, ejerce como jefe de Cardiología Tropical de la UCV. Su compromiso trasciende las aulas, coordinando en la Sociedad Interamericana de Cardiología la Sesión de Enfermedades Infecciosas que afectan al corazón, así como liderando el grupo sobre Enfermedades Desatendidas que afectan al corazón en la Federación Mundial de Cardiología.
Su gran cruzada es la difusión de las «enfermedades olvidadas» o «huérfanas del corazón»:
«No se les presta mucha atención, ni siquiera en los pensum médicos, tampoco en los medios de comunicación, no sacan las noticias sobre esas enfermedades; la industria farmacéutica las tiene olvidadas, no fabrican nuevos medicamentos para estas enfermedades porque quién va a pagar son, con más frecuencia, los países pobres. ¿Quién va a pagar esos medicamentos, esos nuevos desarrollos, esas vacunas? Y en los gobiernos no tampoco dan la prioridad que amerita este tipo de enfermedades.»
Ejemplos como la enfermedad de Chagas (que afecta al 1% de la población venezolana) y los arbovirus (Dengue, Chikungunya, Zika) son hoy un grave problema de salud pública. Advierte sobre la actual epidemia de dengue en Venezuela: «Es un problema porque, las infecciones por dengue o por estos arbovirus, pueden llevar a daños del corazón e insuficiencia cardíaca.» Destaca que 1 de cada 5 personas en el mundo padece una enfermedad tropical desatendida y, con las migraciones y el cambio climático, estas ya son un problema global, como el medio millón de personas con Chagas en EE. UU. o los 50 mil en España, según indicó.
En constante evolución
La adaptación a la tecnología es para el Dr. Mendoza Mujica una necesidad imperante. «No podemos bajar de ese autobús. Hay que tratar de mantenerse en el mismo», dice. Un hito en su vida familiar y profesional fue cuando su hijo, el Dr. Iván Mendoza Brito, implantó por primera vez en el mundo el nuevo modelo de marcapasos sin cables, llamado “Micra”. El Dr. Mendoza Mujica lo acompañó en aquellas operaciones pioneras en Venezuela, junto a un grupo de cardiólogos venezolanos, y también en Miami. La elección de su hijo para este hito no fue casual: «Fue seleccionado. Lo querían hacer en Houston, lo querían hacer en Nueva York, lo querían hacer en la clínica Mayo, en Europa, en muchos sitios. Había expertos con mucha experiencia que querían ser los primeros. Mi hijo hizo el primer caso e inmediatamente autorizaron al resto del mundo.»
La relación profesional padre-hijo es de mutuo enriquecimiento. «Yo comencé siendo su mentor, su tutor, y ahora él es el mío. Mi mentor más reciente es él», confiesa. Han compartido conferencias y simposios en los congresos más importantes de cardiología a nivel mundial, incluyendo el American College, la Sociedad Interamericana, y con trabajos aceptados para el Congreso Europeo.
Sobre la Inteligencia Artificial, el Dr. Mendoza Mujica aboga por una combinación entre lo tradicional y la alta tecnología. Relata un caso reciente en el Instituto de Medicina Tropical: «Mi fellow tomó una foto del electrocardiograma de una paciente con enfermedad de Chagas y la pasó por una aplicación, porque uno de sus estudios es aplicar la inteligencia artificial al análisis del electrocardiograma para predecir quien va a desarrollar deficiencia cardíaca y quien tiene riesgo de morir. […] En menos de un minuto tuvimos toda la información, gracias a la inteligencia artificial.» Sin embargo, enfatiza la importancia de no perder el contacto humano, citando un congreso que visitó: “Altas tecnologías, pero toque”, aludiendo a la necesidad de que el medico combine la alta tecnología y el contacto personal con el paciente.
Su vasto trabajo de investigación es un orgullo: con más de 500 publicaciones, la mayoría en las mejores revistas de cardiología del mundo y revistas indexadas, además de publicaciones en español. «Uno trabaja por el gusto que tiene por la investigación y por la ayuda que le brindamos a nuestros pacientes», asegura.
Pasiones, reflexiones y reconocimientos
Además de su intensa dedicación a la medicina y la investigación, el Dr. Mendoza Mujica se define como un aficionado al fútbol y al béisbol (del Magallanes), aunque con un «conflicto de intereses» futbolístico entre sus hijos (Real Madrid y Barcelona). Su rutina incluye una caminata diaria de 1 hora y 15 minutos, así como un tiempo dedicado a «reflexionar, relajarme, meditar y rezar, que eso me ayuda mucho todos los días». Su Día del Padre más reciente, por ejemplo, lo pasó inmerso en la entrega de un capítulo para uno de los principales libros de cardiología del mundo.
Al mirar atrás, no cambiaría nada. «En mi parte profesional he descubierto que este es mi talento, lo que hago, que tengo talento para eso», reflexiona. Se guía por las recomendaciones de su mentor, el Dr. Valentín Fuster: dedicar tiempo a la reflexión, descubrir las fortalezas propias, transmitir lo positivo, olvidarse de lo negativo, y “tener talento para enseñar, tutorear. Y esa es mi misión”.
Ser el epónimo del próximo Congreso de Cardiología es un honor que asume con humildad:
«Es un compromiso muy grande. Es el honor máximo desde el punto de vista societario o académico.¡Lo que tengo es agradecimiento! La Sociedad Venezolana de Cardiología es una institución que quiero mucho, yo fui su presidente y sigo siendo de la directiva. […] Ser el epónimo no es una cosa que uno logra trabajando solo, aisladamente. Es un equipo y yo solo voy a poner la cabeza para recibir ese honor. Pero hay muchas personas que me apoyan, que se han sacrificado para que lleguemos a esa posición.»
Finalmente, su mensaje para las nuevas generaciones de médicos venezolanos es claro y potente:
«Es clave prepararse para aprovechar las oportunidades. Alguien dijo que la suerte no es tal. La suerte es cuando una persona preparada aprovecha la oportunidad que se le presenta en la vida. Nuestra responsabilidad es prepararnos, tener resiliencia, insistir, trabajar para aprovechar esas oportunidades. Por otra parte, tenemos un gran recurso, que es el silencio. Trabajar en silencio para que no te boicoteen. Ahora, en este momento, mi nombre es reconocido porque voy a ser el epónimo de la Sociedad. Pero hasta hace un año, en investigación, salvo los más íntimos, no era reconocido, pasaba por debajo de la mesa. Y yo no estaba consciente de eso, pero lo hago con mucho gusto.»
Cuando le comentamos que ese trabajo silencioso deja al descubierto su humildad, con voz calma concluye: «Bueno… puede ser.”
El Dr. Iván Mendoza Mujica es, sin duda, un ejemplo de dedicación, pasión y un recordatorio inspirador de la profunda humanidad que reside en el corazón de la medicina.





