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octubre 5, 2026
ZONA CERO
octubre 5, 2026«Lo mejor de la cardiología está aquí, en Venezuela»:
Por: Mónica López
En el marco del Congreso Nacional de Cardiología, que este año trasladó su epicentro a los paisajes de la Isla de Margarita, se respira un ambiente de dinamismo y alta excelencia científica. Detrás de la impecable logística y de un programa académico de vanguardia se encuentra la Sociedad Venezolana de Cardiología (SVC), liderada por su actual presidenta, la Dra. Susana Blanco.
La Dra. Blanco, quien acumula más de dos décadas de trayectoria dentro de la institución y se encuentra en el cierre de su período presidencial (2025-2026). Con un optimismo contagioso, la especialista habla sobre los retos de organizar este evento de tal magnitud fuera de Caracas, el auge de la educación médica continua y el altísimo nivel de la medicina cardiovascular en el país.
El reto de Margarita
En el marco de este Congreso Nacional de Cardiología, y viendo lo perfecto que está saliendo todo, cuénteme: ¿cómo ha sido la preparación para lograr un evento de este nivel?
– Cada congreso nacional para la Sociedad Venezolana de Cardiología es una especie de reto y un milagro a la vez. Si me preguntas si siempre tenemos condiciones idílicas u óptimas, la respuesta es no. Siempre nos acompaña cierta incertidumbre sobre el entorno del país, los pasajes o el alojamiento.
Sin embargo, en los últimos cinco o seis años, la asistencia de cardiólogos ha crecido de manera exponencial. Y lo más importante: el grado de satisfacción de los asistentes con los contenidos académicos y la organización es cada vez mayor. Esto demuestra que cuanto más altas son las expectativas, mejor lo hacemos. No es un cliché; hemos organizado los mejores congresos de la historia de la sociedad en estos últimos años.
No es la primera vez que mudan el congreso fuera de la capital…?
– Exacto. Organizarlo fuera de Caracas siempre incrementa la complejidad logística, pero ya tenemos experiencia maniobrando esos detalles. En el 2023 lo hicimos aquí en Margarita y fue un éxito rotundo. Este año pusimos aún más esmero en el cuidado del detalle, por lo que estamos convencidos de que este congreso será sustancialmente mejor. El programa es excelente y nos llena de optimismo.
Cardiología de primer nivel
Al revisar el programa, se nota una cuidadosa selección de temas. ¿Cuál es el enfoque principal de las ponencias de este año?
–Estamos apostando por la innovación. Dejamos atrás el formato de la «clasecita» tradicional, donde el médico sólo se sienta a escuchar una clase magistral. Este año implementamos simposios altamente interactivos, discusiones de pasillo y análisis de casos clínicos del día a día, de esos que tenemos en la puerta del consultorio, en las unidades de cuidados coronarios o en las salas de intervención.
A veces, la gente de fuera se imagina que en el país nuestra práctica es rudimentaria debido a las circunstancias que hemos vivido, pero están muy equivocados. Aquí se está haciendo intervencionismo de primera línea. Lo mismo ocurre en áreas como electroestimulación, electrofisiología, cardiología pediátrica y cirugía cardiovascular. Las áreas de estudio siguen siendo las mismas, pero la modalidad de debatirlas es ahora mucho más dinámica.
¿Cuántos participantes esperan congregar en esta edición?
–Esperamos una asistencia que supere los mil participantes, fundamentalmente médicos cardiólogos.
La lista de invitados internacionales es notable. ¿Quiénes los acompañan en esta ocasión?
–Contamos con un cartel de invitados que verdaderamente son tope de línea a nivel mundial y que engrandecen enormemente el evento. Nos acompañan el Dr. José Ramón González Juanatey de España, la Dra. Mildren del Sueldo y el Dr. Alejandro Baratta de Argentina, el Dr. Bolívar Sáenz de Quito (Ecuador), y el Dr. Álvaro Avezum, presidente de la Sociedad Interamericana de Cardiología. También contamos con destacados electrofisiólogos como el Dr. Iván Mendoza y la participación del presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.
Además, se han sumado con un apego y un cariño tremendo muchos cardiólogos venezolanos que hoy ejercen en el exterior, pero que vuelven para aportar a su gente. El cardiólogo venezolano ya no tiene la necesidad de ir afuera a buscar lo mejor de la medicina, porque lo mejor está aquí.
«A veces la gente de afuera piensa que nuestra medicina es minimalista, pero cuando un cardiólogo venezolano se desplaza al exterior, termina siendo el mejor. La Sociedad es la imagen de esa excelencia dentro y fuera de nuestras fronteras».
Con toda esta estructura en marcha, ¿qué es lo que espera la Sociedad Venezolana de Cardiología al cierre de este evento?
–Lo mejor, no me conformo con menos. Para la junta directiva de la sociedad, el momento más esperado es «el día después». Ese día en el que la estructura funcionó, la logística fluyó de manera espléndida, el programa académico se cumplió y todo el mundo te felicita con alegría legítima. Espero un éxito total.
El balance de una gestión enfocada en las regiones y los posgrados
Su mandato de dos años concluye este diciembre. Al mirar atrás, ¿cuáles considera que han sido los grandes avances de su gestión?
–Han sido dos años de muchísimos avances, especialmente en el área de educación médica continua. Más allá de nuestros grandes eventos presenciales tradicionales —como este congreso y el Curso Cardiovascular de Caracas—, por primera vez en la historia de la Sociedad logramos llevar eventos científicos a absolutamente todas las regiones del país a través de nuestras filiales. No nos faltó ninguna región por atender.
Además, abrimos un aula virtual con los mejores profesores del país, totalmente financiada por la SVC. Esto ha permitido que los residentes de posgrado de cualquier rincón de Venezuela se conecten y cursen materias obligatorias que, por déficit de profesores o insumos en sus hospitales locales, no estaban recibiendo. También impulsamos con fuerza el concurso nacional de posgrados. Todo nuestro esfuerzo docente ha ido dirigido no solo a los especialistas activos, sino también a los médicos que se están formando.
En diciembre entrega el testigo de la presidencia. ¿Qué camino espera que transite la SVC en los próximos años?
–Que siga la misma ruta. Afortunadamente, las líneas maestras de la Sociedad Venezolana de Cardiología no cambian con los presidentes porque la institución está por encima de nosotros; para mí, es la primera sociedad científica del país. El norte de quienes vengan debe seguir siendo el mismo: incrementar los espacios de educación continua, expandir las aulas virtuales y mantener la concientización de nuestros cardiólogos para que sigan incorporándose a la actividad docente. La línea se mantendrá y la sociedad seguirá siendo exitosa.
Qué le parece la cobertura informativa del congreso?
Más bien quiero darles las gracias a ustedes por acompañarnos. No es la primera vez que lo hacen; son un medio de comunicación que siempre ha estado presente en nuestras clínicas, en nuestros puestos de trabajo y apoyando a la sociedad científica. Para nosotros es vital difundir lo que hacemos, la prevención y la ciencia, y solo podemos lograrlo gracias a profesionales como ustedes, que ejercen de manera imparcial y totalmente apegados a la verdad de lo que uno expresa. Nos ayudan a tener ese espacio de difusión que tanto merece la medicina en el país.
Nuestro reto es unificar el perfil del cardiólogo venezolano desde las aulas virtuales
El destino de la cardiología en Venezuela se sigue trazando con visión de largo plazo y relevos institucionales bien planificados. A mediados de diciembre de este año, la Sociedad Venezolana de Cardiología (SVC) vivirá su cambio formal de directiva. En ese momento, la Dra. Josefina Feijóo Iglesias —médico internista, cardióloga y experta en ecocardiografía clínica— asumirá las riendas de la institución como presidenta para el período 2027-2029.
Actualmente en su rol de presidenta electa, la Dra. Iglesias no es una recién llegada. Acumula 15 años de rigurosa carrera dentro de la sociedad científica, habiendo escalado posiciones desde vocal, tesorera y, más recientemente, secretaría de educación.
Una trayectoria dedicada a las aulas y a las regiones
Dra. Iglesias, usted tiene una trayectoria de 15 años dentro de la Sociedad Venezolana de Cardiología. ¿Cómo ha sido ese camino antes de llegar a la presidencia?
-A lo largo de estos años, considero que mi aporte más significativo ha estado precisamente allí, en la parte educativa del cardiólogo general y, sobre todo, del residente en formación. Nuestro país ha atravesado etapas duras que han provocado un déficit importante de docentes en los postgrados hospitalarios, y desde la sociedad asumimos el compromiso de salir al rescate de la docencia.
Un pilar de ese rescate ha sido el Aula Virtual de la SVC. ¿Cómo funciona esta iniciativa?
–El proyecto nació de una necesidad del país. Gracias al apoyo estratégico de la industria farmacéutica, creamos una plataforma educativa propia. A través de ella, llevamos a los posgrados aquellas materias del currículo obligatorio de la especialidad que no se estaban dictando en algunos hospitales por falta de profesores; asignaturas complejas como embriología o morfología cardíaca, y de hecho, estamos por iniciar un módulo de tomografía cardiovascular.
Es una herramienta obligatoria para el residente, pero también está abierta a cualquier cardiólogo que desee mantenerse actualizado. Es una plataforma única en su estilo entre las sociedades científicas del país. Pero la educación no es solo digital; también mantenemos un programa presencial continuo en las regiones. Prácticamente dos veces al mes viajamos a estados como Zulia, Mérida, Táchira y Bolívar para realizar jornadas donde los médicos locales exponen y nosotros compartimos las novedades científicas que les interesan.
Unificar el perfil profesional en todo el país
Al asumir formalmente la presidencia en diciembre para el lapso 2027-2029, ¿cuáles son sus principales expectativas y proyectos?
–Mi proyecto bandera para el año que viene es robustecer el aula virtual sumando más materias. El gran objetivo de mi presidencia es lograr la unificación teórica del programa de cardiología en Venezuela. Quiero garantizar que el perfil del cardiólogo que se gradúa en Caracas, en la Universidad Central de Venezuela (UCV), sea exactamente igual en nivel y competencias al que egresa de la Universidad del Zulia (LUZ), la Universidad de los Andes (ULA) o la Universidad de Oriente (UDO). El fin último de la sociedad es educar, asegurar la actualización médica y vigilar la ética profesional en un contexto país tan complejo como el nuestro.
El desafío de los posgrados y la captación de talento
Mencionaba la realidad de los posgrados. ¿Cuál es el panorama actual de la formación cardiológica en Venezuela?
– Actualmente contamos con 17 posgrados de cardiología activos en todo el territorio nacional, de los cuales lamentablemente solo cuatro son de cardiología pediátrica. Hay realidades muy tristes en el área infantil que nos golpean. En los posgrados de adultos, aunque la estructura se mantiene estable, estamos claros en que existen importantes déficits en cuanto al acceso a tecnología médica de punta. Nuestro rol como sociedad no es dotar de insumos a los hospitales, pero sí mitigar el impacto asegurando que la base teórica y académica sea impecable.
¿Ha disminuido el interés de los nuevos médicos por cursar la especialidad?
–Lamentablemente, sí. Cada vez son menos los profesionales que concursan para los posgrados de cardiología, es una realidad que debemos afrontar. Nuestra meta es hacer que quedarse en el país vuelva a ser atractivo para ellos. El médico venezolano, y el cardiólogo en particular, sale sumamente bien formado, y eso lo sabe el mundo entero.
El puente con la diáspora
–Es bien sabido que hay una cantidad importante de cardiólogos venezolanos brillando en el exterior. ¿Cómo se vinculan ellos con la Sociedad hoy en día?
–Ellos son un pilar fundamental. Así como tenemos la Filial del Zulia o la Filial de los Andes, creamos la Filial Internacional. Está conformada por más de 50 cardiólogos venezolanos que ejercen en el extranjero y que mantienen un compromiso intacto con su país. Ellos dan clases virtuales, colaboran activamente en la formación de los residentes y, si un estudiante local desea realizar una pasantía en el exterior, esta filial le facilita los procesos y los contactos institucionales.
Tenemos especialistas ocupando altísimos cargos en hospitales de gran prestigio en toda Suramérica y Estados Unidos. Su apoyo a nuestra educación continua es irrestricto y marca la diferencia. Por supuesto, el sueño que todos compartimos es que, en un futuro cercano, todo ese talento pueda regresar a casa.





