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mayo 11, 2026Desde su fundación en 1956, la SVMI impulsó la evolución de la atención de la salud en todo el país, con avances tecnológicos, científicos y educativos para la formación de profesionales de calidad
Génesis Reyes. Durante 70 años, la Sociedad Venezolana de Medicina Interna (SVMI) se ha encargado de promover, desarrollar y consolidar esta rama de la salud en Venezuela, especialmente, en los ámbitos asistencial, docente y de investigación, con el objetivo es fomentar la excelencia en la práctica médica del adulto a través de la actualización continua, la formación competente y la prevención de enfermedades
Tras su fundación, el 18 de abril de 1956, en Caracas, la sociedad médica formalizó la especialidad en Venezuela, impulsada por la inauguración del Hospital Universitario de Caracas.
Desde entonces, directivos y miembros de la sociedad, integrada por profesionales de calidad y amplia trayectoria, se han encargado de organizar congresos, jornadas y publicaciones para la formación continua de los médicos internistas.
Asimismo, han establecido estándares de calidad en la atención del adulto, lo que ha permitido posicionar al internista como el médico de cabecera que realiza una valoración integral. También se ha centrado en fomentar el estudio de patologías comunes y la divulgación de medidas preventivas para la salud pública.
Basada en sus estándares de calidad, la organización gestiona la recertificación periódica de sus miembros para garantizar la competencia profesional, así como de representar y velar por los principios de la Medicina Interna en el país.
Un legado que perdura y se fortalece ante la adversidad
“La difusión del concepto de Medicina Interna y el rol de los médicos internistas entre profesionales y estudiante fue el logro más significativo en los años de fundación de la SVMI”, expresó la doctora Eva Essenfeld de Sekler, especialista internista del Centro Médico de Caracas.
Explicó que, inicialmente, el público venezolano desconocía esta especialidad, pero por medio de las gestiones y promoción de la Medicina Interna realizadas por la sociedad, esta percepción ha cambiado, y los internistas son ahora especialistas de confianza para gran parde la población.
En momentos de crisis, como la que marcó la pandemia del COVID-19, incrementó la demanda de internistas en el país, situación que demostró la seguridad del paciente en acudir a estos especialistas y derivó en un aumento de su carga de trabajo, puntualizó.
Sin embargo, Essenfeld, quien fue la primera mujer presidente de la asociación de internistas, en el periodo de 1988-1990 consideró que la adversidad dejó como legado la consolidación del internista como el médico de atención primaria por excelencia, una afirmación que tiene respaldo por parte de diversas asociaciones médicas internacionales.
Por su parte, la doctora Trina Navas, médico internista de la Unidad Médica Uslar y quien encabezó la SVMI entre 2005 y 2007, destacó los triunfos de la sociedad durante sus 70 años de esfuerzos y avances.
A su juicio, el logro más trascendental de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna fue la Ponencia Central del XIV Congreso Venezolano de Medicina Interna en Maracaibo, del 22 al 26 de mayo de 2007, titulada «El Internista en el Sistema de Salud».
Aquella presentación culminó con la «Declaración de Maracaibo: Contrato Social de la Salud» el 24 de mayo de 2007, un documento de principios éticos, morales, humanísticos y científicos para el ejercicio de la Medicina Interna en Venezuela. La misma fue ratificada el 28 de noviembre de 2014 y sigue vigente.
Otra de las batallas más importantes que libró la sociedad después de su nacimiento, según Navas fue contra “la distorsión de la educación médica y la crisis de los adaptógenos, ilícitos farmacéuticos y medicina natural”.
La especialista enfatizó que “la filosofía y los principios de la Medicina Interna se mantuvieron, asegurando el crecimiento de la especialidad. La Medicina Interna, con su humanismo, liderazgo y ciencia, es el pilar fundamental que la sociedad debe proteger”, manifestó.
Un enfoque de alcance nacional
Para destacar las metas alcanzadas el doctor Mario Patiño, médico cirujano, especialista en Medicina Interna y director la junta directiva de la SVMI entre los años 2007-2011, indicó que en ese periodo la coalición se enfocó en consolidar su presencia en el país mediante un «Plan de Gestión Nacional», con el cual se coordinaron diversas acciones que contribuyeron para establecerse en toda Venezuela.
“Este esfuerzo permitió a la SVMI destacarse en educación médica, investigación y atención sanitaria integral”, remarcó.
La crisis más compleja que enfrentó la SVMI fue la pandemia de COVID-19, que coincidió con una «Crisis Humanitaria Compleja» en Venezuela y un sistema de salud debilitado.
Reiteró que los médicos internistas, “especialmente los residentes, desempeñaron un papel fundamental, demostrando vocación y resiliencia”.
Consideró que la SVMI ha “mantenido un legado sólido durante 70 años, impulsado por propósitos superiores y el compromiso con el desarrollo del país”, pues ha contribuido a la formación de profesionales competentes y a la generación de conocimiento, promoviendo políticas públicas de salud.
En ese orden de ideas, hizo un llamado a sus colegas con el propósito de asegurar el liderazgo futuro de la organización. “La SVMI debe proteger su legado de compromiso y excelencia institucional, entendiendo que la historia es una plataforma para la mejora continua y honrando el esfuerzo de sus fundadores” exhortó.
En complemento a los argumentos de sus colegas, el doctor Luis Chacín, presidente de la Junta Directiva de la Unidad de Diabetes del Hospital Vargas y médico internista, profundizó en la historia de la Medicina Interna en Venezuela. En ese orden de ideas, explicó que la consolidación de la medicina moderna se vio impulsada por la construcción de hospitales idóneos.
El experto recordó que el antiguo Hospital de San Pablo, fundado en Caracas en 1763 por el doctor Lorenzo Campins y Ballester, fue demolido por el presidente Guzmán Blanco debido a sus condiciones antihigiénicas. En su lugar, el doctor Juan Pablo Rojas Paúl, quien lo sucedió en el cargo, decretó la construcción del Hospital Vargas de Caracas, inaugurado el 1 de enero de 1891 por Raimundo Andueza Palacios.
Con los avances de la medicina, para 1895 se crearon las cátedras clínicas de la Facultad de Medicina, con el doctor Santos Dominici, quien dictaba la clase inaugural el 6 de marzo de 1895.
Figuras como Luis Razetti, Francisco Rísquez y el hoy santo venezolano José Gregorio Hernández fueron parte de esta generación fundadora.
Luego, el científico Rafael Rangel, fundador del laboratorio del Hospital Vargas en febrero de 1902, realizó importantes investigaciones en Medicina Tropical, Histología y Epidemiología, hasta su fallecimiento en 1909.
La eminencia de la medicina fue sucedida por José Gregorio Hernández, quien introdujo en Caracas el esfigmomanómetro de Potain, uno de los primeros dispositivos aneroides sin mercurio utilizados para la medición clínica de la presión arterial.
Posteriormente, dirigió el laboratorio del Hospital Vargas desde 1909 hasta su muerte en 1919.
Finalmente, la Sociedad Venezolana de Medicina Interna llegó el 18 de abril de 1956, para acelerar la docencia de postgrado en la especialidad. El doctor Herman Wuani Ettedgui fue Jefe del Servicio de “Medicina 2” y Director del Postgrado de Medicina Interna del Hospital Vargas y de su laboratorio entre 1968 y 1978.
Chacín destacó que la Medicina Interna se enfoca “en la prevención y control de enfermedades agudas y crónicas como la diabetes mellitus, hipertensión arterial, dislipidemias, obesidad y tabaquismo, promoviendo la educación terapéutica y cambios de hábitos”, con tantas áreas por abarcar, es clara la necesidad de seguir avanzando en esta especialidad, afirmó.
Entrada de la SVMI a la era moderna
El inicio del camino hacia la modernidad de la SVMI, comenzó con su entrada a los medios digitales, a partir de la creación de su página web. A esto se sumó la recertificación en Medicina Interna, el planteamiento de un postgrado de cuatro años y el fortalecimiento económico, describió el doctor Héctor Marcano, presidente de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna (2001-2003).
La consolidación de la sociedad continuó con lo que el experto considera el “segundo logro significativo” durante su gestión, el cual incluyó la adquisición de equipamiento para su sede.
A pesar de que entre 2002 y 2003 se presentó en Venezuela un “paro petrolero” que redujo drásticamente la producción de petróleo en el país y causó desabastecimiento de combustible y alimentos, la SVMI fue el paro petrolero entre diciembre de 2002 y febrero de 2003, “la SVMI llevó a cabo su Congreso Nacional, y se mantuvo firme ante el ambiente de desanimo”, exaltó Marcano.
La SVMI fue la primera organización médica en realizar un evento de grandes magnitudes después del paro, e inspiró a otras instituciones, las cuales siguieron estos pasos.
Gracias a la sociedad de Medicina Interna, “el internista venezolano ha evolucionado de un clínico analítico a un profesional moderno y resolutivo, con mayor acceso a la información y tecnología”, destacó el internista.
“La SVMI también ha cambiado, utilizando herramientas tecnológicas para un mayor alcance y contacto con sus miembros, mientras preserva sus valores doctrinarios y éticos”, agregó.
Finalmente, consideró que el legado de la SVMI radica en ser una sociedad científica con un gran bagaje doctrinario, que no solo se enfoca en lo científico, sino también en principios éticos, su historia y su doctrina como especialidad humanística.
El carácter y firmeza de profesionales como la doctora Virginia Salazar, quien presidió la SVMI en los periodos 2019-2021 y 2021-2023, fueron vitales para mantener la cohesión, continuidad y vigencia institucional durante la pandemia de COVID-19.
Durante ese difícil momento de la historia venezolana, la sociedad aceleró su transformación digital, para garantizar la continuidad académica y la actualización de los internistas en todo el país.
“La crisis más compleja que se enfrentó fue la gestión de la pandemia de COVID-19, que no solo representó una crisis de salud pública, sino también de incertidumbre gremial y emocional. Esta experiencia reafirmó que la Medicina Interna es el eje integrador del sistema de salud y que los internistas son líderes naturales en equipos multidisciplinarios” sostuvo la profesora de Clínica Médica de la UCV.
A lo largo de su trayectoria, Salazar presenció la evolución del internista venezolano hacia un “profesional más conectado y proactivo, que ha integrado la tecnología y la telemedicina sin perder la agudeza clínica y el humanismo”.
Por tal razón, “para asegurar el liderazgo científico de la SVMI por otros 70 años, el pilar fundamental a proteger es el enfoque en el paciente como ser integral, manteniendo el compromiso con la ética, el humanismo y la actualización científica constante” manifestó la especialista.
El internista como “médico de la persona”
De la larga lista de logros para la salud del venezolano que ha alcanzado la SVMI, el doctor Marcos Troccoli, médico internista de la Clínica Luis Razetti, destacó la actualización del perfil del médico internista, el aumento de la comunicación entre los Capítulos y la Junta Directiva Nacional, la organización del VII Congreso Nacional de Medicina Interna y el trabajo en la organización de la membresía. “Todos estos han sido pasos fundamentales para mantener la calidad y continuidad de la Revista Medicina Interna”, apuntó.
Recordó que, durante la aparición de brotes epidémicos de Dengue y Cólera, la SVMI contribuyó para controlar estas enfermedades, en colaboración con el entonces conocido Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (actual Ministerio de Salud). Para ello, la sociedad de Medicina Interna elaboró manuales de prevención y tratamiento.
Troccoli señaló que el principal objetivo de la organización es “atacar la necesidad de que el médico internista amplíe su visión hacia una Medicina Comunitaria, pasando de la Medicina Clínica a la Salud Pública extrahospitalaria”.
Acorde con ello, precisó que “la evolución de la especialidad se ha manifestado en un mejor posicionamiento del médico internista en los diferentes niveles de atención médica, así como en la docencia de pre y postgrado y en la Investigación clínica”.
A la misión de la SVMI “se suma el deber de mantener su patrimonio, la educación médica continua, la elevación del nivel científico de sus miembros y la defensa pública del rol del médico internista como el ‘médico de la persona’, con una visión holística y antropológica del enfermo, siempre conservando los principios éticos y morales de la medicina” declaró.
El hito del Estudio Venezolano de Salud Cardiometabólica
Para el periodo 2014-2017, la María Inés Marulanda, en su labor como máxima autoridad, fortaleció la estructura organizativa de la SVMI, impulsó actividades académicas y científicas de alto nivel, y promovió la participación de nuevas generaciones de médicos.
“Durante una crisis sanitaria caracterizada por el colapso del sistema, escasez de medicamentos e insumos, y migración de personal de salud, la SVMI trabajó en la educación y la consecución de insumos”, subrayó Marulanda.
Remarcó que, durante su gestión, “la evolución de la SVMI se centró en el fortalecimiento institucional, académico y profesional, sentando las bases para la práctica actual del internista venezolano, con énfasis en la educación médica continua y la adaptación a crisis”.
Con este enfoque, alcanzó el que sería el hito más importante de su presidencia: el diseño y realización del EVESCAM (Estudio Venezolano de Salud Cardiometabólica).
Este fue el primer estudio nacional de salud cardiometabólica en Venezuela, con el cual se evaluó a más de 3400 adultos con un muestreo representativo de todo el país.
El EVESCAM determinó por primera vez la prevalencia de diabetes, hipertensión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular, “lo que fue clave para entender la magnitud de los problemas de salud crónicos en Venezuela”, realzó la profesional de la salud.
Reiteró que este estudio “permitió a la SVMI liderar con evidencia científica la respuesta clínica preventiva frente a las enfermedades cardiometabólicas, que son la principal causa de mortalidad en el país”.
La gestión de Marulanda dejó un legado de excelencia académica y científica, como contribución para la formación continua del internista venezolano y la promoción del desarrollo de la Medicina Interna con un enfoque científico, humanístico y ético.
Sumado a ello, la médico internista Maritza Durán recordó que, durante su gestión como presidente de la SVMI (2015-2019) se realizó la culminación y presentación de los resultados del Estudio Venezolano de Salud Cardiometabólica (EVESCAM).
Tal estudio, liderado por la SVMI, ofreció un panorama de los factores de riesgo cardiovascular en Venezuela, identificada como la principal causa de muerte en el país. “EVESCAM permitió a la SVMI consolidarse como referente en investigación y guio las acciones necesarias para reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares”, destacó Durán.
Recordó que, durante ese periodo, Venezuela experimentó una severa crisis política y económica, caracterizada por confrontación, crisis migratoria y desabastecimiento. Sin embargo, “a pesar de las dificultades económicas, la SVMI, gracias a la dedicación de su equipo, logró fortalecerse”, aplaudió.
Por tal motivo es importante “preservar el rol de la SVMI como generador de conocimiento y guía en la formación de futuras generaciones de internistas, destacando que el médico internista venezolano se ha consolidado como investigador, docente y crítico” valoró la especialista.
Valores que perduran con el paso del tiempo
A sus 96 años de edad, el doctor Ramón Soto Sánchez, internista y noveno presidente de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna (1968-1970), recuerda con cariño su trayectoria en la organización.
Durante su paso por la SVMI, formó parte del Club de Medicina Interna, una iniciativa del doctor Carlos Alberto Moros Ghersi, también expresidente de la sociedad médica. La misma nació como una actividad dedicada a estimular la participación de los médicos internistas, residentes de postgrado y estudiantes de medicina.
El grupo, conformado por los especialistas Rafael Muci Mendoza, Israel Montes de Oca, Eva Essenfeld de Sekler, José Félix Oletta, Ramón Castro, y el mismo Ramón Soto Sánchez, se enfocaba en discusiones sobre casos clínicos complejos y con el fin de ejercitar el razonamiento clínico, de acuerdo con lo reseñado por la SVMI.
Las reuniones se realizaban en la sede de la sociedad y contaron con la participación y apoyo de connotados maestros de la Medicina Interna, además de los ya mencionados.
El primer club se realizó el 06 de marzo de 2010 durante la presidencia del doctor Mario Patiño Torres.
“Me enorgullece haber sido su noveno presidente, en el lapso durante el cual contribuí con mi trabajo a cimentar las bases que con el paso del tiempo han convertido a la SVMI en una de las mejores sociedades médicas de nuestro país”, manifestó Soto.
“Ese trabajo consistió en ceñirnos a una agenda planificada acorde con la misión y metas de la SVMI, en la que prevaleció positivamente el trabajo de sesiones ordinarias para fomentar el crecimiento y la relevancia de la sociedad, y no hubo lugar para eventos especiales que señalar”, señaló el internista.
Sin embargo, aún con el paso del tiempo, el especialista resaltó “fervorosamente, que mi vínculo con la SVMI ha trascendido; estimulante y creador, y sigue vigente a mis 96 años cumplidos”, afirmó.
Sostuvo que el Club de Medicina Interna “es parte importante de los Congresos de la SVMI por ser una de las actividades que mejor representa la esencia del Médico Internista”, finalizó.





