
XXX Congreso nacional de Medicina Interna
julio 4, 2025
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julio 9, 2025La Dra. Miriam Marcano explora las dimensiones físico, psicoemocional y espiritual del dolor en una ponencia que desafía la visión tradicional de la medicina, poniendo el foco en la experiencia del paciente. El dolor no es solo una señal de alarma biológica, sino una vivencia compleja que transforma al individuo en cada una de sus dimensiones.
Por: Luis E. Baralt
Desde tiempos remotos, el dolor ha sido interpretado no solo como una experiencia física, sino como un fenómeno con implicaciones espirituales y filosóficas. Los griegos, siempre perspicaces en su visión del mundo, lo abordaron desde una perspectiva místico-religiosa. Iban a los templos, consultaban a los dioses, buscando explicación y alivio. Pero con el avance del pensamiento médico y filosófico, su interpretación cambió: el dolor dejó de ser solo un castigo divino para convertirse en una alteración del equilibrio corporal, una señal de daño o enfermedad.
Como parte del XXX Congreso Venezolano de Medicina Interna, la Dra. Miriam Marcano, Doctor en Ciencias Médicas, profesora universitaria y pionera en el estudio de la Psiconeuroinmunología en Venezuela, presentó su “Enfoque hermenéutico fenomenológico de las dimensiones física, psicoemocional y espiritual del dolor humano”, una ponencia que fue más allá de la descripción anatómica del dolor.
Desde su experiencia médica y personal -marcada por una condición devastadora que la llevó a terapia intensiva- dictó una conferencia magistral que desafió la visión tradicional de la medicina en busca de comprender el sufrimiento no solo desde una perspectiva fisiológica, sino desde la vivencia del paciente.
«Me interesó saber cuál era el origen del dolor humano», comenta la Dra. Marcano. «Y entonces me acordé de esta frase: ‘Y parirás tus hijos con dolor'». Señaló, como punto de partida, que en la Biblia el sufrimiento aparece como una consecuencia del pecado original, una expiación ineludible tras la caída de Adán y Eva. Desde entonces, el dolor quedó marcado en la historia humana, no solo como castigo, sino como una prueba, como una realidad que se debe enfrentar, comprender y resignificar.
El dolor no solo es una sensación desagradable. Es mucho más. Es un evento capaz de modificar la percepción del mundo, una experiencia que, cuando se convierte en crónica, puede socavar la identidad, la autoestima y el sentido de vida de quien lo padece.
“El dolor nos transforma”, afirma con contundencia la profesora. “No volvemos a ser los mismos después de atravesar un sufrimiento significativo”. Pero, ¿cómo se explica esto desde la neurociencia?
Sin cerebro, no hay dolor
La percepción del dolor involucra una compleja red neurológica que va mucho más allá del daño tisular. La amígdala, encargada del condicionamiento del miedo, perpetúa el sufrimiento; el hipocampo guarda la memoria del dolor, influyendo en su persistencia; la corteza cingulada anterior mantiene la concentración sobre el estímulo doloroso. Todo un engranaje cerebral que, cuando se desregula, puede condenar al paciente a un sufrimiento sostenido sin causa física aparente.
Aquí surge un aspecto crucial: el dolor crónico no siempre responde a una lesión identificable. La desesperación de los pacientes ante la falta de diagnóstico claro, es un fenómeno recurrente, y la Dra. Marcano lo pone en evidencia con una advertencia: “¡Ojo cuando estamos calificando el dolor de los demás!” Afirma que la subjetividad del dolor es real y que su intensidad depende de factores psicológicos, sociales y culturales.
Más allá del síntoma: la dimensión emocional y espiritual
Pero el sufrimiento no se limita al sistema nervioso. De acuerdo con la psiconeuroinmunóloga, la medicina ha tardado en reconocer el impacto del dolor emocional y espiritual, “que puede ser aún más devastador que el físico”.
Detalla que el estrés crónico, por ejemplo, activa el eje Hipotálamo-Hipofiso-Adrenal (HHA), liberando grandes cantidades de cortisol y adrenalina, elementos que perpetúan la inflamación y exacerban el dolor. La Dra. Marcano enfatiza la urgencia de abordar estos aspectos con un enfoque multidimensional, integrando técnicas como el mindfulness, la terapia cognitiva y las visualizaciones guiadas para modificar la percepción del dolor.
Asegura que la dimensión espiritual también juega un papel crucial. La ausencia de significado, la pérdida de conexión con la vida y el aislamiento emocional, pueden hundir al paciente en un sufrimiento que trasciende lo físico. “El dolor es una angustia surgida por no encontrar significado o conexión con la vida”, advierte. “Y cuando el sentido de la existencia se tambalea, el riesgo de suicidio se eleva peligrosamente”.
Educación del dolor: la clave para transformar la experiencia
Según explicó la especialista, una de las estrategias más innovadoras en el tratamiento del dolor crónico es su educación. Se trata de reprogramar la respuesta cerebral, modificando creencias negativas y reduciendo el miedo. “La neurociencia ha demostrado que la percepción del dolor puede cambiar cuando el paciente entiende su origen y aprende a manejarlo activamente”, asegura la Dra. Marcano
En este sentido, el concepto de autogestión es clave. Cuando el paciente deja de sentirse una víctima pasiva de su dolor, el tratamiento adquiere una nueva dimensión. Las terapias mente-cuerpo, el apoyo emocional y la resignificación del sufrimiento pueden marcar la diferencia entre rendirse ante el dolor o utilizarlo como una oportunidad para reconstruirse.
El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional
La ponencia de la Dra. Marcano es un llamado a la medicina para ampliar su enfoque, para ver el dolor no solo como un síntoma fisiológico, sino como una realidad multidimensional. La forma en que un paciente lo enfrenta, sus pensamientos, emociones y su conexión con la vida pueden determinar la intensidad con la que lo experimenta.
“El dolor físico es molesto, pero el dolor emocional es asfixiante”, enfatiza. Por ello, la tarea de los médicos no debe limitarse a recetar analgésicos o realizar procedimientos. Deben escuchar, acompañar y comprender. El dolor no es solo una alarma del cuerpo. Es una vivencia que cambia a las personas para siempre.
La Dra. Miriam Marcano (Carabobo), es Doctor de Ciencias Médicas, Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina (Sillón número 33). Es Internista del año del Capítulo Carabobo 2025 y Premio al Mérito Académico de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna 2024. Es profesora de pre y posgrado de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo. Fundadora y Coordinadora del posgrado de Medicina Interna de la Universidad de Carabobo. Embajadora de la Universidad Nacional Abierta y fundadora de la Sociedad Venezolana de Psiconeuroinmunología.





